PONENCIA SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE APROBADA POR EL CONGRESO NACIONAL DE MILITANTES DE 28 DE OCTUBRE DE 2.006
Los falangistas nos pronunciamos por el desarrollo sostenible, en el sentido de afirmar, de un lado, que el desarrollo económico es compatible con el respeto a las condiciones medioambientales y a la consideración como limitados de los recursos naturales; y, de otro, porque una correcta aplicación del concepto supone un fortalecimiento de los mecanismos de participación ciudadana directa. De esta forma, y desde una perspectiva estrictamente falangista, puede afirmarse que el desarrollo sostenible no sólo es deseable por sus consecuencias positivas en el ecosistema, sino por suponer una consecuencia política también positiva, cual es el establecimiento de formas de democracia participativa y directa.
Son muchas y varíadas las definiciones que se pueden dar de desarrollo sostenible. La más acertada y comprensible es la empleada por la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU en 1.987, la cual lo define como "un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades". En realidad, sería más correcto denominarlo desarrollo continuable, ya que parte de la base de que los recursos naturales son limitados, y que sólo una política racional en su explotación podrá garantizar la continuación de su correcta utilización. Este carácter limitado o finito de los recursos naturales constituye la justificación exacta del concepto: los recursos naturales no tienen una duración infinita; por esta razón, la explotación de los mismos basada en un estricto criterio económico puede tener, en un futuro más o menos inmediato, consecuencias irreversibles a raíz del agotamiento de estos recursos naturales. Por esta razón, otra definción del mismo, más acorde a nuestros postulados, puede ser el que lo define como aquel modelo de desarrollo “duradero en el tiempo, eficiente y racional en el uso de los recursos y equitativo en los beneficios”.
A raíz de esta naturaleza compleja del problema, el desarrollo sostenible puede ser analizado desde una doble perspectiva: a través de indicadores físicos, que miden el impacto del desarrollo en el medio ambiente, y a través de indicadores sociológicos o políticos, que nos indican la repercusión que en el problema tienen las distintas políticas adoptadas por los Estados en orden a la adecuada explotación de estos recursos, así como los estados de opinión existentes en la Sociedad acerca de la necesidad de esta explotación racional.
La complejidad de las cuestiones relativas al equilibrio medioambiental han provocado la afirmación de la inutilidad de las medidas estatales individuales, ya que se trata de un problema de dimensiones planetarias. Esta convicción ha producido una amplia variedad de acuerdos y conferencias supranacionales al respecto, cuyos resultados suelen ser coincidentes con los postulados políticos del nacionalsindicalismo. Recordemos que el falangismo es pionero, en España, de conceptos considerados sostenibles en la actualidad. En este sentido, bastan dos ejemplos: la enunciación de una necesaria repoblación forestal como uno de nuestros puntos programáticos iniciales, o el concepto joseantoniano de la Reforma Agraria, basado en una ordenación racional de los recursos y en una recalificación del territorio destinado a cada concreta finalidad (cultivo, espacio habitable, reforestación etc). Ello entronca al nacionalsindicalismo con las corrientes modernas al respecto, sin necesidad de realizar una forzada interpretación de nuestros puntos ideológicos.
Teniendo en cuenta todos estos factores, los falangistas nos mostramos partidarios de una abierta aplicación de las medidas de AGENDA 21, no sólo como medio de promoción de políticas de sostenibilidad, sino como medio de profundización en el concepto de democracia participativa: de gestión directa de los asuntos ciudadanos. En este sentido, los falangistas creemos que sólo la conjunción de ambos factores puede llevar a la sociedad actual a encarar correctamente este problema, ya que las distintas medidas favorables a un desarrollo continuable, deben ser adoptadas a través de fórmulas que garanticen un amplio conocimiento y debate de los problemas planteados, mediante la intervención del mayor número posible de agentes sociales.
En este sentido, y luchando por el establecimiento de criterios de sostenibilidad, los falangistas estamos luchando, al mismo tiempo, por un reforzamiento del poder municipal, así como por una formulación sólida de resortes de participación directa en cada uno de nuestros municipios.
MEDIDAS Y COMPROMISOS EN TORNO AL DESARROLLO SOSTENIBLE: LA AGENDA 21 LOCAL.
En el año 1.983, las Naciones Unidas crearon la “Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo” que publica, en el año 1.987, el Informe titulado “Nuestro futuro común”, también llamado Informe Brundtland. Partiendo de la asunción por la ONU del concepto de desarrollo sostenible, el Informe motivaba las causas de la insostenibilidad del desarrollo -así como de la crisis medioambiental- en la fractura existente entre la excesiva pobreza de los países del Sur y el desaforado consumismo de los países del Norte. Este Informe, ha marcado el inicio de una serie de Conferencias y Cumbres de carácter internacional que, con peor o mejor fortuna, han intentado arbitrar una serie de medidas tendentes a lograr una mejora en las condiciones de sostenibilidad del desarrollo: la Cumbre de Río (Cumbre de la Tierra) de 1992; la adopción de los principios de sostenibilidad incluidos en la Carta de las Ciudades y Pueblos Europeos hacia la Sostenibilidad de 27 de Mayo de 1994 -la llamada Carta de Aalborg- la adopción en 1.996 del Plan de Acción de Lisboa (“De la Carta a la Acción”), la “Convocatoria de Líderes Municipales en las puertas del siglo XXI” en Hannover en 2000, la “Convocatoria de Johannesburgo” en 2002, así como la Conferencia de “Aalborrg +10” en Junio de 2.004.
“AGENDA 21” es una expresión acuñada en la Cumbre de Río de 1992, para referirse al PLAN DE ACCIÓN que los Estados deberían llevar a cabo para transformar el modelo de desarrollo actual, basado en una explotación de los recursos naturales como si fuesen ilimitados y en un acceso desigual a sus beneficios, en un nuevo modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. A partir de la Cumbre de Río, y al reconocerse en la misma el evidente papel protagonista de las CIUDADES en este deseo cambio hacia una economía sostenible, se han desarrollado las llamadas “AGENDAS 21 LOCALES”, que pueden ser definidas como planes de actuación -a nivel local- tendentes al establecimiento de objetivos planetarios: es decir... ¿cómo puede colaborar tal o cual Ciudad concreta en el cumplimiento de objetivos de sostenibilidad? Esta pregunta es contestada a través de planes de actuación locales -elaborados de una forma democráticamente participativa- que responden a una vieja máxima ecologista que nosotros compartimos de forma plena: "piensa globalmente y actua localmente". Estos planes, inicialmente locales, pueden ir ascendiendo hacia arriba en forma piramidal, comprendiendo entidades territoriales cada vez más amplias: municipio, comarca, Estado etc.
Los falangistas creemos que los ciudadanos pueden actuar -de forma decisiva- en la consecución de objetivos de sostenibilidad trabajando a nivel local en el desarrollo de esta clase de medidas. El ciudadano ataca el problema en la medida de sus posibilidades. Es decir, afronta un problema planetario a través de medidas locales y próximas, en el convencimiento de que toda acción ciudadana responsable -adoptada a un nivel inmediato y con independencia de su tamaño o importancia relativa- tiene una repercusión positiva en el conjunto de objetivos propuestos por la Comunidad Internacional.
En este punto, es necesario detenerse en la resoluciones contenidas en la denominada CARTA DE AALBÖRG (Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles de 27 de Mayo de 1.994), complementada con las posteriormente acordadas en Junio de 2.004, en la Conferencia denominada “AALBÖRG +10”, en orden a la puesta en marcha de estos mecanismos de participación directa en la elaboración de estrategias de sostenibilidad. Esta Carta era la respuesta europea al desafío que habían lanzado las Naciones Unidas en la Cumbre de Río, y suponía una proclama que, en el ámbito europeo, generaría un amplio movimiento local para impulsar las Agendas Locales 21.
En un punto posterior analizaremos las profundas coincidencias e identidades que los resultados de esta Carta Europea tienen respecto a nuestros postulados nacionalsindicalistas, si bien ahora nos centraremos en el desarrollo de la Agenda 21 Local.
La Carta parte de un reconocimiento del papel de la Ciudad como elemento de desarrollo en el mundo occidental: concentración demográfica, consumos de bienes, servicios, energía etc. Por este motivo, los municipios europeos pueden contribuir, de forma decisiva, al desarrollo de condiciones de sostenibilidad, a partir de un favorecimiento de los mecanismos de participación, concertación y movilización de esfuerzos y recursos. Los falangistas entendemos plenamente acertada esta consideración del problema, tanto desde una perspectiva económica o industrial, como desde un punto de vista político, plenamente coincidente con nuestros postulados ideológicos.
Desde La Falange se estima deseable, y necesario, el objetivo político consistente en el establecimiento de graduales condiciones de sostenibilidad. Y si ello es deseable y necesario... ¿qué mejor manera de realizarlo que a través de los mecanismos de participación ciudadana directa?
Los falangistas debemos poner en relación nuestro objetivo político de establecer medios de participación directa en el ámbito municipal con estas exigencias medioambientales. Reclamar un aumento de los mecanismos de participación directa en nuestros Municipios nos convierte, al mismo tiempo, en defensores de la idea de participación en la elaboración de políticas de sostenibilidad. Es decir, nos convierte en partidarios de una correcta aplicación de las Agendas 21 Locales. En este sentido, los falangistas nos mostramos partidarios al desarrollo íntegro de las mismas, y ello en base a una serie de MOTIVOS DE ACEPTACIÓN, que detallamos en los siguientes puntos:
Fomentan la ciudadanía activa y la participación de los ciudadanos en asuntos de especial trascendencia.
Continúan y refuerzan el camino emprendido anteriormente por iniciativas individuales o inconexas.
Ofrecen a los representantes públicos un abanico de estrategias de desarrollo local sostenible.
Conciencian a todas las personas sobre el carácter limitado de los recursos naturales.
Nos proporcionan la posibilidad de ser actores activos en el desarrollo de nuesto Municipio, interviniendo -de manera directa- en decisiones que le afectan.
señalan los problemas concretos y abren las vías para su adecuada solución.
Refuerzan el concepto y el ejercicio de la democracia participativa en nuestro municipio.
Contemplan los aspectos sociales, económicos y medioambientales de forma integrada, interelacionando al ciudadano con su municipio, con su Patria y con su Planeta, en sentido ascendente.
Desarrollan una perspectiva positiva sobre el futuro de nuestras poblaciones, tendiendo a superar las barreras impuestas por los problemas sociopolíticos actuales.
Superan las barreras ideológicas, clasistas, religiosas y culturales, en aras de un objetivo supremo y deseable.
Se basan en la capacidad y voluntad de todos los implicados para construir un futuro mejor.
Nos informan sobre el verdadero valor de nuestro entorno y sobre las maneras para mejorarlo.
Proponen cambios de mentalidad y de conductas, en el sentido de búsqueda del hombre nuevo que propone La Falange.
Potencian la creación de redes de cooperación entre los agentes locales (sociales y económicos).
Definen y fomentan iniciativas de desarrollo local ejemplares realizadas en España, al tomarlas como modelo de lo que debe hacerse.
Aumentan la exigencia de la población sobre sus instituciones, embarcándolas en la lucha por un mundo sostenible.
Favorecen la unión entre las tierras españolas para enfrentarse en común a retos y problemas comunes.
Racionalizan las acciones a llevar a cabo por las Administraciones Públicas en las distintas zonas favoreciendo la coordinación entre todas ellas.
Combaten las tendencias destructivas que se producen en la ofensiva globalizadora, a la que oponemos un conjunto de valores, costumbres y tradiciones propias de cada Municipio, Comarca, Región o Patria. Favorece la idea de la Europa de las Patrias frente al desarraigo capitalista y globalizador.
Contribuyen a reducir la exclusión social y a integrar a todos en el progreso del Municipio.
Favorecen la eliminación de las diferencias entre el Norte y el Sur, fomentando la solidaridad entre las poblaciones.
Siguiendo con este hilo argumental, y partiendo de la idea de que los falangistas solicitarán en sus Municipios respectivos una aplicación de la Agenda 21, debemos preguntarnos si La Falange tiene un modelo único de esta idea colectiva, si tenemos una idea unitaria de cómo debe ser una Agenda 21 en nuestros pueblos y ciudades. La respuesta no puede ser menos que negativa.
Y ello por la sencilla razón consistente en que las Agendas 21 Locales dependen de las características propias de cada ciudad o pueblo, debiendo responder a una serie de circunstancias concurrentes: población, composición social de la misma, desarrollo industrial o desarrollo urbanísitico, entre otros muchas. Las Agendas 21 en nuestros Municipios se han desarrollado con arreglo a estas diferentes condiciones, siendo muy a menudo DIFERENTES de un Municipio a otro.
Sin embargo, si bien no nos es posible, en la práctica, ofrecer un modelo único o unitario de Agenda 21 Local, sí nos es factible establecer una serie de CRITERIOS UNITARIOS relativos a su correcta constitución o funcionamiento en cada Municipio.
En este sentido, y respecto a la posición falangista en relación a la Agenda 21 Local, son posibles dos situaciones en cada Municipio: a) La Agenda 21 puede estar ya en marcha, funcionando en sus distintas tareas y estableciendo conclusiones; en este caso, los falangistas solicitarán -en todo caso- la ampliación de la base ciudadana dentro de la misma, y constatarán las particulares condiciones de su correcta constitución; o b) La Agenda 21 puede NO estar constituída en el Municipio; en ese caso, los falangistas adoptarán una postura pública favorable a su constitución y buen funcionamiento, encabezando las iniciativas ciudadanas -o adhiriéndose a las mismas- que tuvieran por objetivo el funcionamiento de la referida Agenda 21 Local, así como la adhesión municipal a los Compromisos de Aalbörg.
Al objeto de proceder a esta petición de forma adecuada, es necesario acudir al respectivo REGLAMENTO DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA que existe en muchos Municipios. En este Reglamento suelen establecerse las condiciones de participación ciudadana en los asuntos municipales, así como la forma que deben adoptar estas iniciativas comunales. Si no existe Reglamento, se solicitará de forma escrita, previa comunicación con nuestra Secretaría General de Medioambiente, que estabecerá un modelo normalizado para uso de las Jefaturas Locales.
En líneas generales, podemos decir que los falangistas solicitaremos -en el caso de que no exista- un CONSEJO MUNICIPAL DE MEDIO AMBIENTE Y SOSTENIBILIDAD. Esta clase de organismo pluridisciplinar ha demostrado su buen funcionamiento en varias ciudades españolas (vg, Barcelona). Este Consejo Municipal es un órgano de participación y consulta, y sería constituído con la única finalidad de promover la elaboración de la Agenda 21 en cada Municipio. Se trata de que las propuestas realizadas se formulen por un órgano independiente de la estructura municipal; es decir, independiente a la Administración.
Sin embargo, no basta con solicitar la creación de este Consejo, ya que tan importante como su propia existencia es la COMPOSICIÓN que se atribuya al mismo. Los falangistas solicitarán que el Consejo esté integrado por una representación equilibrada de la Administración, el mundo empresarial, Sindicatos, asociaciones cívicas, foros o plataformas ciudadanas (especialmente, los de carácter ecologista o de defensa del medioambiente), partidos políticos, mundo de la enseñanza local y expertos a nivel particular o individual.
Lo importante es conceder a este Consejo una amplísima base ciudadana ya que, en otro caso, pierde su utilidad y razón de ser. Los falangistas creen que el debate medioambiental debe ser extendido a toda la cudadanía, ya que afecta -asimismo- al íntegro conjunto de los ciudadanos de un mismo Municipio. Los falangistas participarán en la divulgación de los objetivos y propuestas de la Agenda, y colaborarán activamente en la formación de una conciencia social en torno al desarrollo sostenible.
Constituído este Consejo -o entidad participativa similar- los falangistas nos mostramos partidarios de estructurar sus trabajos internos en orden a la triple clasificación de cómo (tres fases en sus trabajos y debates: información deliberación y concreción); dónde (dos perspectivas de trabajo: territorial y temática); y quién (el Consejo, como ya se ha visto antes, estaría integrado, de un lado, por entidades administrativas o empresariales; y, de otro, por colectivos ciudadanos).
Los falangistas proponemos DIEZ OBJETIVOS necesarios para el establecimiento de criterios de sostenibilidad, los cuales deberían ser objeto de estudio, desarrollo, debate y concreta formalización en el seno de la Agenda 21 Local:
1Proteger los espacios libres y la biodiversidad y ampliar las zonas verdes urbanas.
2Defender la ciudad compacta y diversa, con un espacio público de calidad.
3Mejorar la movilidad y hacer de la calle un entorno acogedor.
4Conseguir niveles óptimos de calidad ambiental y convertirse en una ciudad saludable.
5Preservar los recursos naturales y promover el uso de los renovables.
6Reducir la producción de residuos y fomentar la cultura de la reutilización y el reciclaje.
7Incrementar la cohesión social, fortaleciendo los mecanismos de equidad y participación.
8Potenciar la actividad económica orientada hacia un desarrollo sostenible.
9Progresar en la cultura de la sostenibilidad mediante la educación y la comunicación ambiental.
10Reducir el impacto de la ciudad sobre el planeta y promover la cooperación internacional.
Por último, los falangistas se pronuncian por el establecimiento de PROGRAMAS EDUCATIVOS EN COLEGIOS E INSTITUTOS, dentro de una campaña global de educación medioambiental definida a nivel local, consistentes en la elaboración de una denominada “Agenda 21 Escolar”. A este fin, y en estrecha colaboración con las autoridades educativas, el Consejo o Entidad ocupada del desarrollo de la Agenda en el Municipio, elaborará programas de simulación -o de información complementaria- al objeto de ser desarrollados por los estudiantes. De esta forma, los estudiantes se familiarizan con los usos de la democracia participativa, y profundizan en los conceptos de la sostenibilidad mediante la elaboración de proyectos de gestión de recursos naturales, mejora del entorno medioambiental, participación en actividades de plantación o riego, energías alternativas o movilidad. En este sentido, los falangistas nos mostramos partidarios de un incremento de la educación medioambiental en Colegios e Institutos, mediante la cual se ponga al niño en relación con el entorno más próximo -municipio o comarca- enlazando estos conocimientos, en sentido ascendente, con un conocimiento global de la Patria común española, concebida como un todo a efectos históricos, sociológicos y medioambientales.
MEDIDAS Y COMPROMISOS EN TORNO AL DESARROLLO SOSTENIBLE: AALBÖRG (1.994) Y AALBÖRG +10 (2.004)
Los falangistas asumimos los objetivos asumidos en ambas Conferencias Europeas sobre Ciudades Sostenibles (celebradas con diez años de diferencia, en la misma Ciudad danesa, una respecto de la otra). Consideramos estos objetivos y compromisos como objetivos deseables, y los consideramos adecuados para encardinar las medidas de sostenibilidad que propondremos a un nivel municipal, autonómico o estatal, en nuestras diferentes iniciativas o propuestas electorales o programáticas. En este sentido, proclamamos que el modelo de municipios sostenibles contenidos en dichos compromisos se ajusta -de manera perfecta- a nuestra lucha revolucionaria por un mayor poder municipal, por un aumento del nivel de vida de nuestros ciudadanos más desfavorecidos, por un fortalecimiento de los resortes de la democracia directa y participativa y, en definitiva, por un decidida apuesta por los criterios de la sostenibilidad en nuestros pueblos y ciudades.
Analicemos estos OBJETIVOS ASUMIDOS, directamente tomados de los resultados de estas Conferencias Europeas y por el mismo orden en que son expuestos en las mismas, los cuales resultan plenamente COINCIDENTES con nuestras aspiraciones ideológicas. De esta forma, La Falange, como fuerza política nacional, se adhiere expresamente a los objetivos europeos de sostenibilidad.
En orden a la GOBERNABILIDAD, y en consonancia con nuestra férrea defensa del adecuado desarrollo de las Agendas 21 Locales, los falangistas nos pronunciamos por una mayor intervención popular en la toma de decisiones de gestión, proclamando este inalienable derecho ciudadano a la participación directa en los asuntos públicos. En propias palabras de la Carta, estas decisiones adoptadas mediante la aplicación de los esquemas de la democracia directa, deben ser “abiertas, responsables y transparentes”. Al establecerse, además, un deber de colaboración entre municipios e instituciones, se refuerza la idea de patriotismo solidario que nos es propia. De esta forma, los Principios de Aalbörg nos conducen a los dos ejes conductores y básicos del nacionalsindicalismo: patriotismo solidario y democracia participativa.
En orden a la GESTIÓN URBANA HACIA LA SOSTENIBILIDAD, los falangistas somos partidarios del reforzamiento de la Agenda Local 21, así como de eventuales proyectos de sostenibilidad llevados a cabo, de manera individual, por el concreto Municipio. Asimismo, propugnaremos un adecuado seguimiento del desarrollo y resultados de estas iniciativas, implementar “ciclos eficientes de gestión”, y la formulación de programas siempre en consonancia con las determinaciones de la Campaña Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles.
En orden a la consideración de los BIENES NATURALES COMUNES, los falangistas asumimos los objetivos de Aalbörg en lo tocante a la gestión racional de los recursos naturales: reducción del consumo primario de energía, amentar la parte correspondiente a energías renovables y limpias, mejora de la calidad del agua y políticas racionales de consumo y ahorro de la misma, cuidado de la biodiversidad, así como una mejora de la calidad del aire y del suelo.
En orden al CONSUMO Y ELECCIÓN DE ESTILOS DE VIDA RESPONSABLES, los falangistas nos mostramos partidarios de los objetivos de la Carta, sobre todo en lo referente al diseño y promoción de medidas de consumo responsable de energía, evitar y reducir los residuos, campañas de reutilización y reciclaje, así como en lo concerniente a la sostenibilidad de los procedimientos de compra y producción.
En orden a la PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO, se muestran objetivos plenamente coincidentes con nuestra línea política en orden a esta materia, ya que nos mostramos partidarios de la regeneración de áreas abandonadas o desatendidas, de un urbanismo responsable, de una conservación adecuada de los cascos antiguos -así como del estilo propio de cada municipio- mediante el establecimiento de normas urbanísticas tendentes a esta conservación, y a la aplicación de medios sostenibles de diseño y de construcción, investigando las innovaciones tecnológicas y arquitectónicas que fueren conducentes a esos fines.
En orden a la MOVILIDAD Y A LA REDUCCIÓN DEL TRÁFICO, apostamos por un incremento del transporte público, así como por el retorno de los hábitos saludables del paseo o de la bicicleta, desarrollando un plan de reducción gradual del transporte motorizado privado y de fomento de alternativas al mismo.
En orden a la ACCIÓN LOCAL PARA LA SALUD, nos pronunciamos por la elaboración de un plan estratégico de salud en cada municipio, que englobe todas las facetas de esta cuestión: preventivas o asistenciales.
En orden a una ECONOMÍA LOCAL ACTIVA Y SOSTENIBLE, coincidimos plenamente con la necesidad de motivar la creación de empleo a nivel local, la colaboración con las empresas locales en orden al establecimiento de buenas prácticas empresariales, fomento del mercado local o regional y promoción de un turismo local sostenible.
En orden a la IGUALDAD SOCIAL Y JUSTICIA, los falangistas se pronunciarán por la formación de comunidades integradoras y activas, que tomen medidas de reducción de la pobreza, acceso equitativo a los servicios públicos, educación, oportunidades de empleo, acceso a una Vivienda digna, y todo ello bajo el escudo protector de un plan adecuado de seguridad ciudadana.
Estos son, en esencia, los Compromisos de Aalbörg con los que los falangistas mostramos absoluta coincidencia. En nuestros programas, declaraciones programáticas y manifiestos, tanto a nivel local como estatal, nos pronunciaremos por los criterios del desarrollo sostenible, asumiendo los objetivos marcados por las Conferencias Europeas sobre Ciudades Sostenibles. La Falange cree que la Europa futura camina hacia criterios de sostenibilidad conforme a lo previsto en estos Compromisos y, en consecuencia, los estima deseables y plenamente incorporables a nuestra acción revolucionaria.
